domingo, 15 de julio de 2007

Carta a un voluntario

El objetivo:
Se trata de realizar una propuesta cercana a un voluntario recién llegado para que decida qué quiere hacer en un determinado curso escolar desde el punto de vista de la acción social, para que se implique con ilusión e impulso y discierna sobre cuáles son sus motivaciones para realizar este esfuerzo.
La carta:
Estimad@ alumn@ :
Como muy bien sabes, dentro del ideario de nuestro centro está el deseo de ser sensibles a las necesidades del mundo y actuar comprometidamente a favor de los necesitados.
En las semanas anteriores hemos intentado educar vuestra mirada, crear en vosotros cierta sensibilidad ante determinadas situaciones sociales reales y actuales que no deben permitirnos mirar para otro lado. Hemos puesto ejemplos de voluntarios ejemplares, poco mayores que vosotros, han estado con nosotros y nos han contado su experiencia. Hemos descubierto que no todo en este mundo es virtual, multimedia, online y wifi.
Ante las crueles realidades sociales, no es conveniente sentirnos solamente deprimidos, descolocados, incómodos, si no más bien todo lo contrario: queremos que os sintáis interpelados.
Tú y tu familia habéis elegido que estudies en este centro. Tú y tu familia, por ello, habéis optado por ayudar a los más frágiles y partidos de nuestra sociedad. Puedes sentirte afortunado. Aunque te parezca extraño, “un marrón” o “cosa de curas”, la vocación por los demás es una oportunidad para todos. Decía mi abuelita que “lo que tengas que hacer, hazlo bien y contento”. Te invitamos a que abras tus ojos y tu mente, te remangues y trabajes con nosotros.
Te voy a hacer unas cuantas propuestas. Piensa sobre ellas, ponlas en orden en tu cabeza, y escríbelo. Piensa por ti mismo, no preguntes a tu grupo. Tenlo a mano durante todo el curso. En los momentos difíciles te ayudarán a mantenerte, a saber por qué estás ahí:
v Piensa cuáles son los motivos que te invitan a actuar prosocialmente (¿qué significará este “palabro”?) a favor de los demás. Piénsalos, interiorízalos, escríbelos y haz un compromiso para ser coherente con esos tus ideales, tus horizontes, tus utopías. Qué fuerza interior te anima.
v Piensa qué barreras y prejuicios tendrás que superar y si estás dispuesto a saltar esos muros.
v Piensa en si tus acciones tendrán consecuencias positivas para otros, la importancia que eso tiene para su vida, independientemente de si te hará sentirte bien o no, satisfecho o insatisfecho, tranquilo o agobiado. ¿Estarás con tu actuar fomentando la justicia, la igualdad, la convivencia, la tolerancia en tu entorno? ¡ Descúbrete a ti mismo amando al prójimo !.
v Piensa qué necesitarías para mantener tu motivación durante tiempo, qué apoyos, qué reconocimientos quieres. Lo del altruismo irá llegando poco a poco, más adelante.
v Piensa en qué ámbitos de la acción social te gustaría llevar a cabo tu trabajo de voluntario y por qué: prisiones, prostitución, inmigración, educación de menores, personas sin techo, interculturalidad, ancianos, enfermos, transeúntes, discapacitados, toxicomanías…otros.
Este año te toca -¿te toca?- mover tus manos y tu corazón a favor de los necesitados. ¿Quién sabe?, igual esto te engancha, le coges el gustillo y más adelante lo haces “de mil amores”, altruistamente, o incluso profesionalmente. ¿Te das una oportunidad? ¡No te prives!.
No te dejes llevar por la apatía, la insensibilidad, la presión de tu grupo, el pesimismo, las dudas acerca de tus capacidades para llevar a cabo un buen trabajo. No eches la culpa de lo que pasa al gobierno ni al marginado, no mires para otro lado.
No te preocupes, no te dejaremos sólo, te formaremos, te daremos herramientas para que aprendas a relacionarte con el mundo de la marginación, habilidades sociales para una escucha activa, tendrás pautas de trabajo y organización, te sentirás acompañado, y a la vez tendrás cierta autonomía y libertad para actuar.
Pero el trabajo es tuyo, la decisión de hacerlo también es tuya, y requiere de tu constancia, tu puntualidad, tu trato humanizador y el respeto exquisito por las personas con las que te encuentres, tu creatividad, tu cuidado, tu conocimiento de la realidad y de las personas a las que te vas a acercar, tu capacidad para resolver problemas, dudas y conflictos que seguro surgirán… ¿Sabías que los problemas pueden ser una oportunidad para mejorar?
Ante todo, disfruta; déjate interpelar y seducir (que no embaucar, ¡cuidado!) por las historias de las personas a las que acompañas. Ayúdales a que se sientan orgullosos de ser quienes son, a disfrutar de la dignidad como personas que quizás un día perdieron. Haz uso de tu afectividad, de tu empatía, de tu capacidad de escucha. Quizás no recibas su agradecimiento inmediato, pero seguro que si partes de todas estas premisas, lo estarás haciendo bien.
Jesús de Nazaret dijo cuando vio a sus discípulos tras su resurrección: “Ánimo, no tengáis miedo. Yo estaré con vosotros hasta el fin de los días”. Créetelo. Actúa. Muévete.
Un abrazo,(piensa en todo esto, discierne sobre lo que te proponemos y decide qué vas a hacer)

Justificación de la propuesta: http://es.geocities.com/fjmontero1969/DOC/carta_a_un_voluntario.pdf
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