lunes, 23 de abril de 2012

Confianza. Otra oración con mis chicos de 1º ESO

Hace unos meses estuve rezando con mis alumnos acerca de la confianza, apoyado en los textos de "A FONDO - Descubro a Dios en mi vida", editorial PPC. Este post se me quedó en el tintero, a medio hacer, y lo he descubierto hoy entre los borradores sin publicar. Aunque sea un poco tarde, lo publico ahora.

Un día, hicimos esta oración-relajación-vivencia, lentamente:
  • Cierra los ojos.
  • Imagina que estás descansando, y que te sientes muy bien y en paz.
  • Piensa que a tu lado está Dios y dentro de ti.
  • Él te mira con mucho cariño, y tu sabes que, hagas lo que hagas, Él te quiere igual.
  • Nada malo puede pasarte ya: Él sabe lo que te preocupa y está a tu lado.
  • Es como cuando compartes los problemas con alguien que te quiere: a veces no los soluciona, pero está a tu lado.
  • Él está, siempre está.
  • Respira lenta y profundamente.
  • Abre los ojos.
Contamos después la Parábola de la cuerda:
"Se cuenta la historia de un montañero de larga experiencia y muchos triunfos a sus espaldas, que se fijó como meta, la conquista en solitario de una alta montaña, jamás alcanzada antes por ningún otro montañero. Estuvo varios meses estudiando la orografía de la montaña y las posibles rutas para la ascensión. La dichosa soberbia, que de una forma o de otra a todos nos domina, determinó en este montañero, que la ascensión contra toda norma de prudencia, había de hacerla sin compañía de ningún otro compañero, pues así la gloria del triunfo sería solo para él, sin necesidad de compartirla con nadie.  Cuando lo tuvo todo minuciosamente pensado y calculado, puso manos a la obra y tras grandes esfuerzos, al fin llegó al pie de la parte más empinada y difícil de la montaña, que era donde había de empezar el último tramo de su ascensión. Espero al día siguiente para descansar y reponer fuerzas y nada más amanecer, comenzó esta última ascensión en solitario. Estuvo todo el día ascendiendo, y vio que se le echaba encima la noche, y que quizás no podría alcanzar la cima con la plena luz del día. No había calculado prudentemente y no tenía previsto hacer una acampada intermedia, por lo que reanudó sus esfuerzos en la ascensión, pensando que en el peor de los casos llegaría arriba con las últimas luces del día. Los cálculos le fallaron y la oscuridad le sorprendió, cuando ya solo le faltaban pocos metros para llegar a la cima. Era una noche verdaderamente oscura, la luna era inexistente y las nieblas que creaban las nubes que le rodeaban en la altura, no le permitían ver nada. La oscuridad era absoluta, lo invadía todo. En esta situación, dio un resbalón y cayó al vacío. Aquellos breves instantes antes de llegar al fondo, se le hicieron eternos. A su alrededor veía como pasaban a gran velocidad toda su vida como si de una película se tratara, mientras que él tenía la sensación de que estaba volando antes de estrellarse. Pensó que iba a morir y su vida pasó rápidamente ante él como en una película. Recordó que había oído decir que esto, era una de las cosas que le ocurrían al que iba a morir. Cuando creyó que aquello iba a terminar, se acordó de Dios y le invocó. Entonces sintió un fuerte tirón de su cintura y del atalaje. El sistema de seguridad, que había montado cuando subía, metiendo clavos y clavijas entre las junturas de las rocas, había funcionado y el cordel de la línea de seguridad había parado su caída y salvado su vida, pero ahora se encontraba a oscuras colgando de la cuerda que lo suspendía en el aíre, sin ver absolutamente nada. En esta situación, volvió a acordarse de Dios y exclamó ¡Señor ayúdame! No obtuvo una respuesta inmediata, y entonces redobló sus esfuerzos orando con más fervor. Siguió esperando y orando, y al cabo de un rato oyó una voz, cuyo origen, no situó en este mundo, que le decía: ¿Que quieres que haga? Salvarme Señor, le respondió nuestro montañero. El Señor le inquirió: ¿Tú me amas y confías en mí? Por supuesto Señor, respondió el montañero, te amo con todo mi corazón y confío plenamente en Ti. Entonces respondió el Señor: Si es así, corta la cuerda que te sustenta y déjate caer. El montañero se quedó helado, al oír estas palabras y se aferró más fuertemente a la cuerda que los sustentaba…. Nuestro amigo no confío, a pesar de lo que le acababa de decir al Señor y no fue capaz de entregarse a Dios cortando la cuerda que le mantenía en el aire… A la mañana siguiente, al no tener noticias de él, un equipo de rescate, salió en su búsqueda y lo encontró, muerto por congelación y suspendido de una cuerda a tan solo un metro del suelo."
Al día siguiente le dimos vueltas a la historia de aquel centurión romano que cierto día le dijo a Jesús esa frase de "Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme", nos preguntamos qué significaba esa frase. Y nos invitamos a decir también "Señor no entiendo por qué a veces ocurren cosas terribles...... Pero dame fuerzas, que yo creo y confío en Ti". A continuación retomamos la historia del alpinista: les pregunté que si se vieran en la situación del alpinista, que situaciones y personas creen que les pasarían por su mente en esos breves segundos.

Finalmente,  será por casualidad, será por que las cosas de Dios a veces son así, me llegó este vídeo en esos días, tratando el tema de la confianza, para cuando nos fallan las fuerzas: Alvaro Fraile, "Anda... levántate y anda" . Sol. Fe. Ando. Qué bueno.




Levantate y anda (Álvaro  Fraile)

DO                SOL/SI                la                   (FA)       SOL        
1.- No tengas miedo tú no te rindas no pierdas la esperanza.
DO            SOL/SI                      la                   ( FA)           SOL    
    No tengas miedo Yo estoy contigo en lo que venga… y nada
FA         DO/MI            re7       SOL
puede ni podrá el desconsuelo retando a la esperanza.
FA     DO/MI           re7 SOL
Anda… levántate y anda.

DO                SOL/SI                la                   FA        SOL        
2.- No tengas miedo no desesperes no pierdas la confianza.
DO           SOL/SI                      la                      FA       SOL       
   No tengas miedo Yo voy contigo siempre y a donde vayas.
FA             DO/MI                   re7   SOL
No dejes que envejezca un solo sueño cosido a alguna almohada
FA       DO/MI      re7  SOL
Anda… levántate y anda.

DO                 SOL/SI           la               ( FA)   SOL       
3.- No tengas miedo Yo te sujeto sólo confía y salta.
DO                 SOL/SI               la           ( FA)              SOL       
     No tengas miedo voy a cuidarte te alzaré cuando caigas.
FA                   DO/MI         re  7       SOL
Siempre puedes empezar de cero Yo lo hago todo nuevo.
FA   DO/MI            re 7  SOL
Anda… levántate y anda.

FA                               DO                              MI 7             la 
Tú eres mi sueño y mi causa no pienses que voy a dejarte caer
FA                         DO
voy a despertarte y estaré a tu lado 
MI 7                                 la 
para que cada día sea un nuevo renacer.
FA                                          SOL            DO
Y para que tengas vida!… Anda! Levántate!
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