sábado, 31 de diciembre de 2016

Evaluación de Diarios reflexivos. #Metacognición. Tabla para la evaluación.



Hace tiempo que venimos incorporando en nuestro quehacer en algunas tareas y proyectos los diarios reflexivos. Es importante que el alumnado aprenda a pensar y a valorar su propio aprendizaje, ya que en muchas ocasiones sus esfuerzos se centran en aquellas tareas en las que piensan que se juegan la calificación y no tanto en mejorar sus procesos de aprendizaje. No están acostumbrados a autoevaluarse con seriedad ni a coevaluar a los compañeros con un mínimo de profundidad. Inicialmente piensan que se trata de hacer una narración de la sesión, y no una reflexión respecto a qué y cómo han aprendido.
Hay que animar a lxs chicxs a reflejar con evidencias sus logros y progresos, y el proceso que les ha llevado a sus resultados, ya que suelen ser muy finalistas y solamente exigen una evaluación del resultado final y no tanto del camino recorrido. ¡Los ensayos y errores son parte del aprendizaje!.
Hay que ayudarles a reflexionar sobre sus experiencias al realizar las tareas, sobre la mejora de sus procedimientos, sobre caer en la cuenta de qué han hecho bien y qué han dejado por hacer. Sobre cómo se han sentido, sobre qué les gustaría investigar más. Y promover que esas reflexiones les lleven a realizar cambios positivos en futuros aprendizajes.
Hay que invitarles a conectar lo que ya sabían con los nuevos aprendizajes. En suma, el alumnado debe "incorporar a sus diarios de aprendizaje observaciones, sentimientos, actitudes, interpretaciones y explicaciones". ("Evaluación auténtica". Dra. María Elena Córdoba. Instituto Tecnológico de Santo Domingo).

Por todo ello, he preparado esta tabla de calificación.


Tabla de calificación para los diarios reflexivos:

Criterio de evaluación
Peso
Esfuerzo y regularidad – Hay una reflexión para cada día de trabajo, con su fecha marcada. Regularidad en el trabajo (cantidad de registros). Aceptan, analizan y ejecutan las recomendaciones del profesor respecto a los diarios..
15%
Metacognición – Reflexión valiosa, incorporando tanto los datos objetivos ocurridos en la sesión de trabajo como valoraciones respecto a la organización de la tarea, los sentimientos encontrados (orgullo, frustración, nerviosismo, tranquilidad, esfuerzo, sentido de equipo…). Buena organización de las ideas, se comprende claramente.
Responde a preguntas como:
“¿Qué aprendí y qué me llevo?”
“¿cómo se desarrolló la dinámica de trabajo?”
“¿me servirá para el futuro?”
“¿me quedan dudas sobre los contenidos?”
“¿me ha resultado atractivo/desmotivador, fácil/difícil, asequible/intensivo?”
30%
Extensión de la reflexión – No se realiza la reflexión como un mero trámite y se intenta abordar la reflexión con seriedad y rigor. El diario es una herramienta útil para conocer su propio aprendizaje y el auto mejoramiento. Reflexiona con evidencias respecto a la calidad de sus producciones.
15%
Formato del documento. Se genera un documento bien organizado, fácil de seguir (índice, respeto de márgenes, colores diferenciados e identificados para cada componente del equipo, interlineados, formato regular en todo el documento), dando un “titular” a lo acontecido en el día.
15%
Redacción - No hay errores de gramática, ortografía o puntuación.  Párrafos bien redactados en un lenguaje comprensible.
15%
Propuestas de mejora -  Describe con precisión si es necesario mejorar este aprendizaje y explica claramente qué mejoraría, si es necesario más información, más práctica, otra modalidad de enseñanza.
10%


De cara a organizarnos nuestros diarios reflexivos colaborativos, cuando las tareas las realizamos eminentemente en la sala de informática, hemos incorporado el uso de documentos compartidos (nosotros utilizamos Google Docs, pero puede haber más opciones), entre los miembros de cada grupo y el profesor. Pensamos que es una buena opción, porque en un mismo documento están las opiniones de todos registradas e identificadas, es colaborativo y accesible desde diferentes ubicaciones y tipos de dispositivo.
Cada día los alumnos dedican los últimos 5 minutos de clase (quien no le ha dado tiempo lo puede hacer en casa, basta con una cuenta de Google y una conexión a internet) a valorar cómo ha ido la sesión.
Cada alumno se identifica y escribe con un color.
Cada sesión está fechada y tiene un títular para el día. Por ejemplo: "Más perdidos que el burro del garaje", "Nos vamos organizando", "Problemas técnicos", "Retoques finales", "Orgullosos de este equipo"... serían buenos titulares.

Seguimos aprendiendo. 

Creo que este tipo de evaluación es más "auténtica" que un simple número en un registro. Poco a poco los chicos van dándose cuenta de la importancia de este proceso, a pesar de sus perezas iniciales para realizar este tipo de tareas ("¡reflexionar es agotador!").
Al profesor le ayuda a valorar las actuaciones y progresos individuales, así como la participación y las aportaciones al desempeño del grupo. Al alumno le ayuda a favorecer el desarrollo del pensamiento crítico a través de la observación propia y de su grupo, así como a valorar su propia práctica para mejorarla y enriquecerla. Situemos a los estudiantes en el centro del proceso de aprendizaje.
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
Blogging tips